Ndahita ensaya sobre qué es el Hombre
Al hombre lo podemos definir de muchas maneras, dependiendo de la cultura y creencias de cada quien.
Yo lo veo en primer lugar como un ser que fue creado a imagen y semejanza de otro ser supremo, Dios (teoría Creacionista). Para algunos tal vez mi postura sea algo conformista, pero esto ha sido parte de mi cultura y formación durante toda mi vida. No es que no quiera saber qué hay más allá, sino que es lo que se me ha inculcado desde pequeña y esto vendría a formar parte de mi fe.
En segundo lugar, veo al hombre como un ser pensante, con capacidad de razonar, por lo tanto somos libres de elegir y creer lo que queramos. Claro que nuestras costumbres y creencias no solo dependen de nosotros, en gran parte nuestras acciones son por imitación. Nuestro modelo a seguir son en gran parte nuestros padres y abuelos. Al igual que nuestros hijos aprenderán e imitarán nuestras conductas. He ahí la importancia de poner más atención en las nuevas generaciones y enfocarnos más en los niños ya que son el mañana de nuestra sociedad. Los estereotipos también son aprendidos, por ejemplo, si un niño ve que su mamá discrimina a la gente con menos recursos el niño hará lo mismo, por el momento tal vez no tenga la capacidad de comprender la razón, pero lo hará de manera inconsciente.
Por otro lado, yo sí creo que existe algo dentro de nosotros, llámese alma, espíritu, esencia o lo que sea. Eso que nos hace diferentes, únicos, que hace que la vida valga la pena, que nos hace sentir. Si careciéramos de ello estaríamos incompletos, y seríamos todavía más parecidos a una máquina. Es algo que ni la tecnología más avanzada podrá superar. He aquí el problema de los estereotipos, en la mayoría de ellos solo se juzga el exterior, dejando de lado lo realmente importante, lo que tenemos dentro.
Debemos tener bien claro que por el hecho de pertenecer a la misma “especie” todos somos iguales, el tener más no nos hace superiores a nadie, como tampoco el ser del sexo masculino significa que deban tener mayores ventajas sobre el femenino. O el tener más experiencia en algún ámbito no nos da el derecho de hacer menos a los que apenas comienzan. Estos son algunos ejemplos de choques culturales que vivimos a diario.
Es imposible que acabemos de un momento a otro con los estereotipos, que además no sería muy bueno, ya que son necesarios para la convivencia diaria. Sin ayuda de los estereotipos no podríamos identificar fácilmente a un médico de un policía. También nos son útiles para darnos cuenta en qué grupo podemos desenvolvernos mejor, y muchas veces para esto nos tenemos que guiar por la apariencia. Por lo tanto considero que no hay que eliminar del todo los estereotipos, además que es imposible porque es algo que siempre ha existido y seguirá existiendo.
El punto es no caer en extremos, sí son útiles, pero si siempre nos dejamos llevar por ellos nos estaremos limitando a sólo un tipo de personas. Bloqueando nuestro desarrollo como seres humanos.
Constantemente el concepto de hombre se ha ido distorsionando por algunas ideas cerradas, ejemplo de esto tenemos las distintas corrientes tales como el adultismo, ageismo, machismo, feminismo, narcisismo social, entre otras. Estas son las clásicas formas de estereotipos exagerados hacia la sociedad en sus distintos grupos que nos impiden progresar.
Como solución a lo anterior propondría mayor atención a la forma de educar a los niños, como ya lo había mencionado anteriormente, considero que es ahí en donde se puede hacer algo efectivo y que dará resultado en la sociedad futura.
Como prioridad estaría basar la educación en el respeto a lo que nos rodea, sin importar las creencias, costumbres o apariencia de las demás personas. Esto es, una cultura de igualdad, en la que prevalezcan los valores morales sobre lo material y lo efímero.
Creo que es factible porque es más fácil forjar ideas nuevas en un pequeño que todavía no tiene formado un criterio, el cual lo va a ir adquiriendo poco a poco con lo que vaya aprendiendo, que en alguien mayor que ya tiene bien arraigadas sus creencias y cultura.
En conclusión, si queremos tener una mejor convivencia en sociedad es importante respetar las ideas de cada quien. Esto no quiere decir que estemos de acuerdo con lo que todos digan, cada quien es libre de expresar su punto de vista de la manera que desee.


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