Creación conceptual del SER CULTURAL (el hombre) por parte de Erhardt Plöening

:: Ideas que nadie ve...
por lo tanto a nadie interesan...
pero siguen siendo mías ::

Después de conversarAmpliamente se me borraron
Todos aquellos morfemas, palabras
Oraciones que marcan un ciclo
Saber humano que se reduce a cenizas
Puedo escribirlo, pero no me atrevo
Arrumbados estamos en este
Rincón de los abandonados
Árboles de frutos incomprendidos
Almendras carcomidas seremos
Relámpagos que se disfrazan de gusanos
Murciélagos que viven de día
Ornamentos que nadie quiere ver
Ni quiere tocar, oír, sentir, degustar
Imagínense el efecto que esto tendría
Zarandeados los demás se quedarían
Alumbrado, sin embargo, su camino estaría
Rápido, la vida termina en un punto infinito
Algarabía se oye despuésLambiscones plagian ideas que matan
Mariposas nos llaman los que se reflejanUnión de dos seres iguales de sentimientoNacemos y morimos sólo por el amorDamos todo, y nos quitan todo
Olvidándonos, porque existimos demasiado


Invitemos a esos lambiscones a ver la perspectiva
Razonemos nuestra existencia para que no se nos olvide
Riamos de la vida, eduquemos a los que nos hieren
A los viejos perdonemos, a los nuevos enseñemos
Día a día, generación tras generación una nueva lección
Inventemos nuevos medios de difusión de tolerancia
Aventurémonos a amar lo desconocido
Nada estereotipado puede sobrevivir
Démosle vida con todo lo que representa
Olvidemos el olvido de quienes nos lo construyen
Partidos en mil estamos para reconstruirnos unos a otros
Armonía nos espera, sin esperanza alguna
Zarpemos en su busca para notificarle que todavía existe

En este poema se plantea lo que son las contradicciones del hombre. Se menciona la facilidad que tiene para hablar de paz y tolerancia mientras por el otro lado le cuesta demasiado ponerlas en práctica. De la misma forma se contradice al decir que ama a su madre pero odia la vida, sin entender que la vida se la dio esa madre, y que su madre finalmente es la vida misma. Existe una tercera, muy importante: los Ornamentos simbolizan lo que el ser humano anhela espiritualmente, es decir el amor de pareja, el tener estabilidad en varios aspectos como el económico y el emocional, etc. Sin embargo al tener los ornamentos en frente no los quiere acomodar en su lugar para que luzcan su belleza. No se les puede ver la hermosura puesto que no están acomodados en armonía, porque eso requiere de un esfuerzo literal y simbólicamente. Por lo tanto el hombre opta por no verlos, ni sentirlos, ni escuchar los sonidos que emite. Les elimina la existencia porque le agobia tenerlos y no querer trabajar por ellos. El estar zarandeados es el resultado de trabajar por los anhelos y obtenerlos. Es un trabajo arduo que nos deja así, cansados, zarandeados en sentido figurado. Sin embargo después de sentir este zarandeo, el camino se alumbra y se ve el orden y la belleza de lo construido.
Luego llega el lambiscón, el adulador. “Lambiscones plagian ideas que matan,” porque cuando un hombre llega al éxito existen enemigos alrededor que envidian éste. “Damos todo, y nos quitan todo,” porque el que tiene éxito quiere compartirlo, y el lambiscón cuando le dan la mano le arranca todo el brazo, y cuando por fin cumplió con su cometido olvida al que le tendió la mano. Sin embargo no tiene caso quejarse de los lambiscones, ni regresarles el daño causado, sino más vale reir, razonar nuestra experiencia y nuestros logros, seguir compartiendo pero no dando, enseñando. Cabe destacar un proverbio chino “dale un pescado al hombre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá todos los días.” (parafraseado). De aquí el educar a “los que nos hieren.”
Los problemas se solucionan tomando las lecciones de la vida para perdonar a los “viejos,” es decir a los que nos enseñaron desde su punto de vista que posiblemente no tiene sentido en muchos casos para nosotros. Al perdonarlos, se honra su enseñaza, y además se junta con la experiencia propia para enseñar a los nuevos, “día a día, generación tras generación, una nueva lección.” Todo en conjunto sirve para crear nuevos medios de difusión del amor a lo desconocido, de la tolerancia, y a la vez enseñaremos a estas nuevas generaciones a olvidar el olvido del que fuimos sujetos por los que nos hirieron, para que ellos a su vez puedan olvidarlo.
Estamos “partidos en mil” pero juntos podemos pegar los pedazos del jarrón roto de Hermana Vida. La armonía es un ser que, al ver los estragos causados por el hombre, ha perdido toda esperanza. Este poema y mucho trabajo es lo que le demostrará que todavía hay esperanza, y está en los mismos que se la hemos quitado.

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